Por Arturo Gutiérrez
CDMX, 19 noviembre 2025.— En una de las sesiones más tensas de los últimos meses, el Congreso capitalino aprobó un punto de acuerdo para exigir la destitución inmediata del alcalde de Miguel Hidalgo, Mauricio Tabe, y de la titular en Cuauhtémoc, Alessandra Rojo, luego de las acusaciones de que ambos habrían articulado la presunta operación de grupos de choque durante la marcha juvenil del 15 de noviembre.
El conflicto estalló poco después de la 1 de la tarde, cuando el diputado morenista Paulo García subió a tribuna para denunciar que lo ocurrido el sábado no fue una movilización juvenil genuina, sino “el arranque de una estrategia de desestabilización con la que se pretende calentar las calles y fabricar caos político”. Aseguró que la marcha fue una “puesta en escena” operada por actores políticos que —según dijo— buscaban aprovecharse de las juventudes para generar confrontación.
La declaración incendió el pleno. El Congreso se convirtió en un campo de batalla verbal: mientras panistas gritaban que el “narcogobierno” pretendía reprimir a jóvenes inconformes, los legisladores de Morena devolvían acusaciones recordando episodios de represión ocurridos cuando la derecha gobernó. Los intercambios de gritos, reclamos y acusaciones personales se prolongaron durante casi seis horas.
En medio del caos, la mayoría morenista hizo valer su peso político. “Somos mayoría”, recordó en tribuna una de las legisladoras que controla las principales decisiones y recursos del Congreso, para cerrar la discusión. Finalmente, el punto de acuerdo fue aprobado con 37 votos a favor, 14 en contra y cero abstenciones, sellando la exigencia institucional de apartar del cargo a Tabe y a Rojo mientras se realizan las indagatorias.
Con el acuerdo, la Fiscalía capitalina está obligada a investigar a fondo la presunta operación de acarreo desde la alcaldía Cuauhtémoc y la participación de funcionarios de Miguel Hidalgo en la supuesta organización de grupos de choque que, según Morena, participaron activamente en la movilización del 15N. El debate dejó claro que la confrontación política por la seguridad y el control de las calles escala a niveles cada vez más agresivos en la capital.











