Por Arturo Gutiérrez
CDMX, 24 noviembre 2025.- En las calles ya de por sí saturadas de Mixcoac, donde confluyen miles de usuarios del Metro, rutas del transporte público y taxis sin espacio para maniobrar, una nueva inquietud recorre a las y los vecinos: la posible instalación de la terminal de la Línea 5 del Cablebús en pleno Cetram. La incertidumbre creció cuando Liz Salgado llevó la preocupación colectiva ante la Jefatura de Gobierno, pidiendo claridad en un proyecto que, hasta ahora, solo se conoce por anuncios generales.
La historia comenzó con la promesa de una obra que conectará 15.7 kilómetros del poniente de la ciudad. Sobre el papel, el trazo beneficiaría a más de 137 mil personas todos los días. En los comunicados oficiales, se habla de movilidad sustentable y reducción de tiempos de traslado. Pero en territorio, la realidad se siente distinta.
Quienes viven y transitan por la zona saben que Mixcoac no soporta un flujo adicional sin que colapse. A esto se suma un elemento que preocupa todavía más: la presencia de una falla geológica que ha provocado microsismos en las últimas semanas, extendiendo la alarma desde Nonoalco hasta Las Águilas y el Olivar del Conde.
“¿Están diseñando desde el escritorio sin ver lo que ocurre en la zona?”, cuestiona Salgado, voz de un malestar vecinal que crece ante la ausencia total de información. Vecinas y vecinos afirman que no se oponen al progreso de la ciudad, pero exigen claridad, diálogo y estudios serios que consideren las condiciones reales de la zona.
La diputada recuerda que la transparencia es clave para evitar conflictos: cuando un proyecto se explica, se discute y se ajusta con participación ciudadana, se fortalece la gobernanza y se crea corresponsabilidad. Pero hasta ahora —dicen residentes—, ninguna reunión, ningún plano, ningún documento técnico ha llegado a sus manos.
“Queremos saber qué van a construir aquí. Queremos ser parte de las decisiones”, asegura una vecina de Nonoalco-Mixcoac, reflejando la preocupación compartida por cientos de familias que temen que una mala decisión agrave los problemas diarios de movilidad y seguridad estructural.











